Proyectos creativos. ¿Una contradicción?

“Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos,
duermen los extragantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que
el arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en
la escena del mundo”

Gustavo Adolfo Bécquer.-

Cuando imaginamos o pensamos un proyecto artístico, lo hacemos de la misma manera con que vivimos o pensamos la vida; un comienzo, un desarrollo en general bastante lineal o predecible y un final que esté a la vista, creemos, predeterminado por nosotros.

Si utilizáramos la metáfora del viaje el resultado presenta una sutil diferencia, salimos hoy, a una determinada hora y ya queremos llegar, o sea, que sea mañana ya! uno debe preguntarse ¿y el viaje? ese ir yendo, ese recorrido, esa experiencia que resulta del solo ir desplazándonos de un lugar a otro. Dónde ubicamos todas esas cuestiones? Porque en general nos basta salir para querer llegar, sin tolerancia para ese tiempo necesario que es el recorrido o proceso. Así hacemos con nosotros, cada día es una meta que tiene que concluir, así con cada mes, cada año, cada vida… pero no hay tiempo para el tiempo, pensar en el origen y el sentido, en los imprevistos, que nunca deberían suceder, en la discontinuidad de pasos y ritmos que necesariamente tendremos que dar, esas aparentes pérdidas de tiempo, lo que llamamos error si el resultado no es el esperado o deseado, si las cosas no salen como las programamos. Podríamos decir que para nosotros un proyecto se puede simbolizar en el mejor de los casos en una línea recta, con su punto de partida y su punto de llegada, entre ambos puntos, solo la línea.

No hay lugar, ni tiempo para el descubrimiento, no hay curvas ni vueltas atrás, no hay paseíto por la manzana o círculos por el barrio, no hay un pasar dos veces por un mismo lugar que no se considere un desatino, pero es difícil pensar que un lugar nunca es el mismo si pasamos 10 minutos después, porque nosotros tampoco, pero todo esto no es pensable, todos lo sabemos pero nuestro psiquismo se niega a incorporarlo, a tenerlo como una alternativa posible.

Entonces como plantearnos un proyecto artístico, como saber ¿Cual es el origen? ¿Cuándo algo comienza? ¿Cuál es el recorrido? ¿Cuando algo está terminado? Si estamos pensando en un proyecto creativo, ¿Puedo anticipar el final? ¿Proyecto y creatividad pueden ir juntos? Como salirnos de la línea recta que rige nuestras vidas, como aprender a circular, triangular, zigzaguear, dar vueltas, volver a empezar tantas veces como sea necesario, porque eso es lo que requiere lo estético, nos exige salirnos de la línea, bajar expectativas o exigencias, buscar nuevas formas, movimientos diferentes y más complejos, hasta que lo más complejo permita revelar algo de su profundo misterio.

Se me ocurre que, pensar creativamente en un proyecto, es tomar conciencia de que cada comienzo es el final de lo viejo, en realidad, en los hechos así sucede, pero tiene que ser algo muy presente en la psiquis, poder ver en simultaneo, la sincronicidad de todo un movimiento y lo complejo en todo un proceso. No hay nacimiento sin muerte, sin gestación, no hay gestación sin encuentro, no hay encuentro verdadero sino dejo de ser y así…

 

Entonces la posibilidad de realizar un proyecto ligado a la creatividad tiene como prioridad un cambio en la manera de pensar, el zigzagueo, el dar vueltas, el pasar mil veces por el mismo lugar y siempre descubrir algo distinto, el eliminar los preconceptos y las ideas fijas, abandonar el saber de antemano lo que quiero, precisamente porque si sé lo que quiero es una idea y no un descubrimiento. La creatividad me obliga a develar, descubrir, sorprenderme por lo que voy viendo, precisamente aquello que no se, de lo que estoy buscando, si sé lo que busco, no es una búsqueda sincera.

Por último, solo para cerrar este texto, lo más importante es darnos cuenta que, el artista plasma afuera lo que tiene adentro, toda escena que me impacta representa una imagen interna, algo que resuena dentro, solo si podemos hacer esta síntesis habremos tocado algo de lo que llamamos creatividad, porque todo ese mundo interno es lo que tengo que descubrir, allí está la fuente, el pozo de nuestro mundo imaginal y eso es precisamente lo que voy a volcar en la obra, cuanto mayor contacto tenga, cuanto más a lo profundo del misterio pueda ir, mayor resonancia en el inconsciente tendrá lo que voy plasmando.